Jesús Atado a la Columna

Durante este día de la Semana Santa, el Lunes Santo se nos invita a sumergirnos en un profundo viaje espiritual hacia la entrega total de Jesús. Es el día en que conmemoramos el momento en que Jesús fue atado a la columna, un acto de profundo sufrimiento físico y emocional.
También se nos invita a que reflexionamos sobre la fuerza de la entrega y la resistencia en medio del dolor. Jesús, en su soledad y angustia, nos muestra el poder de la perseverancia y la fe inquebrantable incluso en los momentos más oscuros.
Nos invita a contemplar su sacrificio como un acto de amor, donde su atadura a la columna representa un vínculo que Él acepta por nuestra redención. Su entrega total nos desafía a examinar nuestras propias vidas y a considerar cómo podemos entregar más de nosotros mismos por el bien de los demás, como podemos transformar nuestros momentos de dolor, para obtener un bien mayor.
En este día, mientras recordamos el sufrimiento de Jesús, también encontramos esperanza y fortaleza en su ejemplo. Nos recuerda que incluso en nuestras propias pruebas y tribulaciones, nunca estamos solos, pues él que sufrió injustamente, está con nosotros y nos acompaña. Su amor y compasión nos sostienen, guiándonos a través de las tinieblas hacia la luz.
Que en este Lunes Santo, podamos encontrar consuelo en la entrega de Jesús y renovar nuestro compromiso de seguir sus pasos de amor y sacrificio. Que su ejemplo nos inspire a ser instrumentos de paz, compasión y esperanza en un mundo que tanto lo necesita.
Que cada atadura a la columna de nuestras vidas se convierta en un recordatorio de la fuerza interior que reside en nosotros, una fuerza que solo crece cuando la entregamos libremente por el bien de los demás.