Día de la Divina Misericordia

En este Segundo Domingo de Pascua y dentro de la Octava de Pascua, celebramos la Fiesta de la Divina Misericordia, un momento para reflexionar sobre el poder del amor y la compasión de Dios en nuestras vidas.
En el Evangelio de hoy, vemos cómo Jesús se presenta ante sus discípulos, quienes, a pesar de la resurrección, están llenos de miedo y se han encerrado por temor. Sin embargo, Jesús no les reprocha, sino que les ofrece su paz. Es una paz que viene después de la victoria sobre el mal y la muerte, una paz que nos reconcilia con Dios y nos llena de alegría.
Jesús les encomienda una tarea a sus discípulos: así como el Padre lo envió, él los envía a ellos. La resurrección de Jesús, nos llama a compartir su vida nueva y a llevar su mensaje de amor al mundo. Y para equiparnos con la fuerza necesaria, nos regala el Espíritu Santo, un don obtenido con su victoria sobre la muerte.
En este tiempo de Pascua, es importante reconocer y superar nuestros miedos que nos paralizan. Cada uno de nosotros enfrenta temores que nos impiden ser mejores y más valientes. Pero recordemos que la fe nos invita a confiar en Dios y a salir adelante con la luz y fuerza del Espíritu Santo.
Por otro lado, la incredulidad de Tomás nos recuerda que la fe no se basa en ver para creer, sino en creer para ver. A menudo buscamos signos y prodigios como prueba de la presencia de Dios, pero la verdadera fe reside en abrir nuestro corazón a la gracia divina y en confiar en su amor incondicional.
Permanecer en comunidad nos ayuda a mantener viva nuestra fe y a superar nuestras dudas. En la comunidad encontramos apoyo, contención y un espacio para crecer en la vida espiritual. Es un recordatorio de que no estamos solos en nuestro viaje de fe.
En este día, te invito a reflexionar sobre tu papel como mensajero de la paz y la alegría del Evangelio. ¿Cómo puedes compartir el amor y la compasión de Dios con los demás? ¿Qué pasos puedes tomar para fortalecer tu fe y tu vida comunitaria?
Que este Segundo Domingo de Pascua, Fiesta de la Divina Misericordia, nos inspire a ser testigos del amor redentor de Dios en el mundo y a vivir con confianza y esperanza en su promesa de vida eterna. Que la paz y la alegría del Señor llenen nuestros corazones hoy y siempre. Amén. 🙏
Oración a la Divina Misericordia por los Pecadores
Oh Dios de gran misericordia, que te dignaste enviarnos a tu Hijo Unigénito como el mayor testimonio de tu insondable amor y misericordia, tú no rechazas a los pecadores sino que también a ellos has abierto el tesoro de tu infinita misericordia, del que pueden recoger en abundancia tanto la justificación como toda santidad a la que un alma puede llegar.
Padre de gran misericordia, deseo que todos los corazones se dirijan con confianza a tu infinita misericordia. Nadie podrá justificarse ante ti si no va acompañado por la insondable misericordia tuya. Cuando nos reveles el misterio de tu misericordia, la eternidad no bastará para agradecerte por ella debidamente.